Larry June La Religión Desconocida

En el primer número de “Nosotros” aparece con cuatro interrogantes de mayor a menor, una a continuación de la otra, en lugar del título que luego se determinará en una especie de concurso propuesto entre el personal de la Creole Petroleum Corporation, que entonces se fija en algo así como cuarenta y cinco mil trabajadores. Centenares escribieron y treinta y cinco ganaron un primer premio de quinientos bolívares, que en principio estaba reservado a un solo participante, por lo que la empresa debió desembolsar diecisiete mil quinientos bolívares. Se impuso el nombre de “Nosotros” y con esa palabra apareció el número dos, correspondiente a septiembre de 1946. El diseño, los títulos y las ilustraciones - los muñequitos acriollados y siempre jocundo del artista - le fueron confiados a Carlos Cruz Diez, que entonces, si la memoria ayuda, diagramaba la revista del departamento de ventas, “Essograma”.

Larry June vino a Caracas expresamente contratado por la firma norteamericana subsidiaria de la Exxon, para imponerle una organización gráfica a la revista de personal que se había decidido crear. Con este hecho se daba al “Farol”, la revista de circulación interna y pública, un carácter institucional y cultural, segregándole las secciones acostumbradas de sociales, deportivas, nuevo personal, transferencias, seguridad industrial, etc., que ahora se ampliarían en “Nosotros”, y cuya distribución se restringiría a las áreas de trabajo de la compañía de oriente, occidente y centro del país. Un estudiante de medicina maracaibero, el bachiller Fabio Arias Rojas, coordinara los materiales de “El Farol”. Para dirigir a “Nosotros” se trajo a un periodista bilingüe, hombre de relaciones públicas, culto y simpático conforme a la normativa de uso, venezolano de padre norteamericano y madre venezolana: Franklin E. White. En la plana de redactores se cita a Federico Pacheco Soublette, Carlos Dorante, Carlos Eduardo Misle. Rafael Pineda se incorporaría después, como Lucía Velásquez, y entre uno y otro, Alfredo Armas Alfonzo, que ya había renunciado a la dirección de la revista “Elite”, y quien luego asumiría la dirección de “Nosotros” y “El Farol” por ausencia de White y de Arias Rojas, hasta su retiro de la Creole en agosto de 1962.

Larry June, una mañana, después de ser presentado a la planta de jefes del departamento, se pone a su tarea en un local que le acondicionan en el cuarto piso del edificio de la calle Edison de Los Chaguaramos. Previamente a extraído de su maletín un tipómetro, una tabla de conversión que gira a la presión de la mano, un bloque de papel en blanco y una serie de lápices “ticonderoga” de diversos números y punta religiosamente afilada. Conclusión: la ubicación de los materiales de “Nosotros” se establecería por orden de importancia: primero, los asuntos de la gerencia y de la política comercial, y en ese orden, la organización laboral, los planes sociales de interés de la comunidad, los reportajes a figuras veteranas, la historia documentada de la compañía, narrada por sus propios actores.

En los textos, que no deberán exceder cierto límite preciso para facilitar su lectura en breves minutos, se dispondrán informaciones aún más breves sobre personas que fueron noticia, cada fotografía del sujeto con su leyenda al pie, de 6, 8 o 10 líneas justas, medida en picas. se hace énfasis en no consentir bajo ningún pretexto la llamada “viuda” o “viudita”, esto es, la continuación de una o más letras o una palabra que fuese parte de una línea anterior, en la línea siguiente y última. Este rigor impone la metodización del orden visual. Tampoco se consienten fotografías puestas en el orden alterado que le era propio a “El Farol” hasta ese momento, sin composición gráfica formal. Se delinea un sentido de dignidad - o moral - gráfica. Larry June, la pipa encendida entre las manos al alcance de los labios, el brazo derecho apoyado en el brazo izquierdo doblado sobre el abdomen, se detiene todo el tiempo posible ante el papel rayado del diseño, que él mismo ha dibujado, en columnas estrictas de tres y dos espacios y ha hecho imprimir a la carrera. A veces el pelo de Larry liso y peinado “con camino de un lado” se desbordaba sobre la frente, y el se lo alisa con la mano derecha después de pasar a la izquierda la pipa que nunca deja enfriar. A veces se calza los lentes de montura oscura de carey. La risa es breve y como rezagada.

Este relato viene a proporcionar la medida de la seriedad del celo profesional de un hombre que a partir de aquella fecha entre dos tiempos políticos y culturales venezolanos de profunda crisis innovadora resume el alcance de un estilo de trabajo del cual dimana - como el manantial de la oquedad - la filosofía y aun el hecho de la existencia fundamental del diseño gráfico en Venezuela.

“Nosotros” era una revista de circulación interna, puramente local, dirigida a un público de operadores de taladro, plantas de reinyección de gas, conductores de lanchas en le Lago de Maracaibo o el Caño la Brea en el estado Monagas, peones de mantenimiento, camioneros, mesoneras y camareras, gente de oficina, de nóminas de pago y cifras de importación y venta, de la red de transporte del crudo, de los técnicos de refinerías, administradores y supervisores de áreas; y, sin embargo, Larry June se desentendía del público usuario de la revista para confeccionar un producto de acabado rigor técnico gráfico. “El medio es el mensaje” también opondría Larry a cualquier intensión distinta a la suya.

Larry June realizó dos libros de arte para la Creole Pretolium Corporation, parte de un programa editorial extenso y ambicioso que frustró la mediana política de los caudillos de alguna tienda que veía enemistad en cualquier gestión vinculada al capital extranjero, particularmente del de origen norteamericano. Una de esas obras magníficas fue la del pintor Reverón. El otro sobre el salón de arte de 1958. Para producirlos hizo importar papeles especiales que nunca antes se habían usado en ediciones de factura nacional. Conocía las texturas y podía identificar una marca con sólo el tacto. EL papel le forzaba a expresar una voluptuosidad que es común al predestinado y al sabio. Siempre nos hemos interrogado de veras por qué no se le encargó a Larry June la realización del diseño de “El Farol”. Sin embargo, de haber sido así no se produciría a su tiempo la intervención de Gerd Leufert y la de Nedo M.F., de consiguiente. Quien sabe.

Larry June poseía sólidos conocimientos de la tipografía y en el fondo podía alardear, aunque nunca lo hiciera, de su condición de tipógrafo. No le era nada extraño de los abecedarios de la cultura primigenia del libro y los laboratorios de la invención humana de los alfabetos antiguos. Podía perfectamente inventar cualquier otra forma del uso impreso del papel de cualquier naturaleza artesanal o industrial. Trabajó casi anónimamente para la Corporación Venezolana de Fomento, en los mejores tiempos de expansión de este organismo de estimulación de la industria agropecuaria, y para la Fundación Mendoza y organismos de la industria privada nacional. Solía encontrársele imbuido en sus meditaciones, entre las presas de Cromotip. la sonrisa le acompañaba como un don de su exquisita personalidad. Se ha hablado de él que sabía hacer amigos constantes y solidarios.

Después del fallecimiento de su esposa Ruth, el severo viejo que todos suponíamos inalterable, se llenó de sombrías recapacitaciones. Su tránsito transcurre entre el 20 de agosto de 1898 y el 14 de septiembre de 1974.

Por: Alfredo Armas Alfonzo. Diseño Gráfico en Venezuela



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