Platón en el diseño gráfico

Es obvio que Platón, el filósofo griego más trascendental de Occidente, nunca habló sobre el diseño gráfico como actualmente lo conocemos, ni usó el compuesto diseño gráfico en alguno de sus escritos, no obstante, lo que sí constituyó fue los fundamentos más elevados de toda la expresión estética que el ser humano pueda experimentar, dándole además todo su lenguaje germinal, es decir, no existió, ni existe, en el universo histórico de la abstracción intelectual estética, alguien en el mundo que pudiera acercarse o semejarse al logos de dicho pensador. Ahora bien, ¿puede, sin embargo, ofrecer algo nuevo el pensamiento platónico al diseño gráfico actual?

Para responder es necesario, a modo de didáctica, que dividamos la formación básica del diseñador gráfico en dos áreas: 1. El área técnica (techné) donde se experimentan todas las herramientas de programación virtual, digital, física que el diseño gráfico posee como tecnología, y 2. El área de formación intelectual, espiritual que el diseñador posee como genio, es decir, como universo particular de imaginación, creatividad y proyección constante. Como era de esperarse, Platón interviene más en la segunda área que en la primera.

Platón, en su diálogo Hipias mayor (2001) , perteneciente a la clasificación: “ Los primeros diálogos” , escrito aproximadamente en el 390 a.C. nos puede dar excelentes aportes para el desarrollo potencial de concepciones, que en diseño es fundamental, por ejemplo, sobre el concepto de lo bello. Desde la figura de Sócrates el filósofo griego confrontando la figura del sofista Hipias de Élide, presenta tres aproximaciones para delimitar lo bello: su adecuación, su funcionalidad contextual y el placer óptico y auditivo. En lo que respecta a la adecuación, es importante que todo diseñador la comprenda como un fenómeno ético y socio comunicativo, es decir, toda imagen al ser adecuada a la realidad (la publicidad desde cualquier aspecto por ejemplo) influye directa e indirectamente ante el orden referente de sus espectadores (el orden moral o de las costumbres), y que su adecuación es prolongada según la proporción de medios comunicativos que la alimenten. La funcionalidad contextual ya indica el universo de signos, lo puramente semiótico que la imagen contiene en un espacio y tiempo determinado. La funcionalidad contextual de la imagen gradúa las circunstancias precedentes, es decir, si la imagen es altamente potencial en contenido estético y semiótico, es probable que revolucione todo sistema previo, innove, de lo contrario, sólo es posible que imágenes menos potenciales muestren sólo indicadores de actualización, por tanto, todo acto de imagen es una actualización gradual según la potencialidad de su función contextual. Por último, en lo que refiere al placer óptico y auditivo, Platón establece el incremento extensivo del placer que la imagen puede potencialmente proyectar y más junto al sonido como un complemento armónico y perfecto, no obstante, es evidente que Platón aquí privilegia unos sentidos más que otros (del gusto, del tacto) pero lo hace en función de una realidad específica, es decir, la educación visual, oratoria y musical en Grecia era avanzadísima, ya con la escultura y la arquitectura es claro los propósitos urbanístico arquitectónicos que los griegos establecieron para educar a su pueblo (la paideia griega), aspecto débil en algunos países Latinoamérica y del mundo, por tanto, podríamos aventurar que toda adecuación y funcionalidad contextual de la imagen, para Platón, es una experiencia valorativa en sujeción al placer, pues, todo lo que proyectamos como diseño es, en esencia, la permanencia eterna de exploración mínima o máxima de lo bello.

Finalmente, Platón reconoce, no obstante, las debilidades de sus categorías al dar término al diálogo con un proverbio griego que reza: “ las cosas hermosas son difíciles“ y la discusión por lo bello de aquí en adelante, por toda la historia de la filosofía occidental, será interminable pero que, desde esta misma fatalista cualidad, paradójicamente, siempre ha sido un contenido potencialmente “optimista” que deconstruye, desarticula toda pretensión siempre doméstica, pueril de establishment estético.

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:

Ferrater Mora, J. (2002) Diccionario de filosofía [Documento en línea] http://
www.ferratermora.org/ency_filosofo.html [Consulta: 10 de octubre del 2010]

Platón (2001): Hipias Mayor [Documento en línea] http://escuelahistoria.fcs.ucr.ac.cr/
contenidos/biblioteca/historia/Plat%C3%B3n-hipiasmayor.pdf [Consulta: 10 de octubre
del 2010]


Por: Cristóbal Camejo



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